Una sembradora de hileras estrechas, bien calibrada, homogeneiza profundidades y densidades. Marca referencias visibles y comprueba cada cama al inicio. La mecanización no reemplaza la vista atenta: corrige desviaciones temprano. El resultado es germinación pareja, competencia controlada y calendarios predecibles, imprescindible para microproductores que venden canastas, abastecen restaurantes y necesitan constancia semana tras semana.
Organiza bandejas por fecha y variedad, humedece sustratos correctamente y define pasillos libres para maniobras. Herramientas de apertura y cierre rápido evitan estrés a plántulas. Coordina un movimiento fluido entre quien abre, coloca y riega. La coreografía perfecta reduce pérdidas, cuida espaldas y deja energía para tareas de ajuste fino que marcan la diferencia en la calidad final.
Diseña líneas de goteo por cama, con válvulas accesibles y filtros limpios. Cronogramas automatizados liberan tiempo y evitan riegos desparejos. Un medidor de caudal y observaciones regulares corrigen a tiempo obstrucciones o excesos. Con menos agua logras más vigor, menos enfermedades foliares y ciclos más cortos, apoyando la mecanización con un recurso crítico bien administrado desde el primer día.