La depreciación no es un castigo contable, es el precio del uso y del tiempo. Estimar la curva de valor con datos del mercado local y del modelo específico permite anticipar cuánto recuperarás al vender. Combina esa proyección con las horas de trabajo esperadas y el mantenimiento programado. Un equipo que conserve valor residual alto puede justificar compra, mientras uno con obsolescencia rápida inclina la balanza hacia arrendar o alquilar.
El calendario de servicios, cambios de filtros, repuestos y lubricantes suma más de lo que parece, especialmente si el taller queda lejos o si los repuestos son importados. Agrega el combustible en campañas intensas y el costo silencioso del tiempo parado cuando una manguera falla en plena ventana climática. Si la operación depende de pocas horas críticas, reducir tiempos muertos vía alquiler puntual o arrendamiento con soporte técnico puede proteger rendimiento y márgenes.